viernes, 3 de junio de 2016

Orgasmo de princesa.

Quiero correrme contigo.
En la cama.
En la encimera.
En la placa de ducha.
En el sofá.
En la mesilla pequeña del salón.

Quiero que no me tomes por princesa
porque no sepa conformarme
con lo que la sociedad establece,
ni sepa besar sin intenciones de acabar en guerra.

Quiero que te corras conmigo.
En la tercera losa de mi apartamento.
En el sitio que te guarde en la biblioteca.
En la segunda fila del cine.
En el primer cuarto de baño del bar.
En el árbol que planté de pequeña.

Quiero no poder tomarte por princesa
porque no sepas lo que es estar un día sin desearme,
sin buscarle el doble sentido a todo lo que diga,
sin imaginarme siendo humana y sumisa del placer.

Quiero follarte y follarme la mente.

Quiero ser la princesa de tu cuento porno,
que seduzca con un guiño a la bruja
y no necesite de ningun príncipe para ser feliz.

Quiero que seas la bruja de mi cuento porno,
que me mates a polvos
mientras el príncipe nos mira incrédulo desde algún rincón.

Y es que no existe mayor poesía
que la que recitas en mis labios

       y termina en aplausos mojados.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Mujer, siempre, hombre.

Mujer, siempre, mujer.
Mujer porque otras no lo fueron.
Mujer porque siempre vamos detrás
en el nombre.

Mujer sirvienta.
Mujer objeto.
Mujer sumisa.
Mujer lágrima.
Mujer trapo.
Mujer felpudo.
Mujer violada.
Mujer asesinada.

Mujer, siempre, mujer.
Mujer porque débil.
Mujer porque loca.
Mujer porque infravalorada.
Mujer porque puta.

Hombre, nunca, hombre.
Hombre porque decide.
Hombre porque no llora.
Hombre porque no le duele.
Hombre porque protege.

Hombre fuerte.
Hombre resistencia.
Hombre líder.
Hombre pelea.
Hombre dinero.
Hombre trabajo.
Hombre inteligencia.
Hombre respeto.

Hombre porque lucha.
Hombre porque sueña.
Hombre porque emprende.
Hombre porque fuma.
Hombre porque folla.

Mujer, siempre, hombre.

martes, 10 de mayo de 2016

Me la pela.

Hoy no voy a escribir sobre tu pecho
las palabras que salen del mío.
No voy a convencerte con mi labia
para luego dejarte ser de bronce.
No lloraré en tus lágrimas mi ausencia
ni enterraré bajo tu tesoro mis cenizas.

Hoy no voy a suplicarte un beso
ni voy a dar pie a tu conveniencia.
No voy a llorar sobre tu tristeza
sólo porque tú lo necesites.

Hoy no voy a compartir mi sonrisa contigo
ni mis elogios, ni mis letargos.
No voy a hacerte reír por más que lo pidas,
ni darte amor ocre en un lienzo pintarrajeado.

Hoy no tendré las ganas de decirte que no te quiero
ni fuerza para decirte que no te miento.
No veré la vida sabor limón
porque sólo sé poner cara amarga
cuando se acerca el beso.

Hoy no te diré misa porque tú eres credo
y yo ateo.

Hoy me iré a la colina
donde la neblina de lo más alto
me haga recordar que es de ahí
de donde no me importaría caer.

Hoy me la suda,
mañana quién sabe.

martes, 19 de abril de 2016

Qué miras.

(Vete.)

Me imagino sin ser yo,
rota en un desierto de flores.
No vengas a decirme si soy yo,
cuando nunca has venido a verme.
Apaga este infierno de caracoles
que se van cuando llega la lluvia.

(Vuelve.)

Me imagino siendo yo,
una niña con silencio en los labios cortados.
No vengas a preguntarme quién soy,
cuando nunca has navegado en mi tormenta.
Enciende los paraísos que quedaron sumergidos
por tus dudas de marea alta.

Vete por donde no has venido y,
por favor,
no vuelvas.

lunes, 4 de abril de 2016

Lo que somos.

Intentas ser libre en un mundo
en el que sólo con nacer te ponen un nombre,
con dos apellidos,
una familia,
una genética,
un hogar,
un físico,
un día de cumpleaños,
y una sentencia de muerte.

Después sigues intentando ser libre,
en una escuela,
con unos amigos,
con el mismo nombre,
los mismos apellidos,
la misma familia,
la misma genética,
el mismo hogar quizá,
el mismo día de cumpleaños
y la misma sentencia de muerte.

Los años pasan
y cuando llega el final,
no tienes el mismo nombre,
ni apellidos,
ni familia,
ni genética,
ni hogar,
ni día de cumpleaños
ni sentencia de muerte.

Eres tú,
nadie,
y por fin,
libre.

lunes, 14 de marzo de 2016

La tristeza tiene nombre de pasado.

Vivo en un charco de mierda
que espanta a los cerdos.
Todo lo que puedo hacer aquí
es revolcarme
y soñar que algún día
lloraré
y las lágrimas me limpiarán el alma.

Por suerte,
el que llora el último,
llora solo,
y no tiene por qué mostrar
su fortaleza.

Vivo en un charco de mierda
movediza,
pero aquí nadie te echa la cuerda
que siempre salva al protagonista.
Me he hundido tanto
que ya sólo sé caminar
en el infierno,
que el cielo me parece absurdo
y la tierra,
el lugar de los superfluo.

Por suerte,
el que ríe último
tiene la posibilidad de decidir
no hacerlo.

Vivo en un charco de mierda seca
donde soy yo la que apesto,
donde me he construído unas paredes
a las que a veces doy puñetazos,
fracturándome la esperanza.
Me he roto en tantos pedazos,
que se me han perdido.
Soy el fuego que ha hecho arder el charco
y se ha convertido en cenizas de mierda.
Una leyenda, que ahora pulula por el aire
por si encuentra un lugar donde caerse muerta.

Por desgracia,
el que no sabe reír solo,
tampoco sabe llorar acompañado.

Vivo en un charco de mierda
y me estoy apuntando con un arma
desde fuera.

lunes, 7 de marzo de 2016

Llueve dentro.

Qué puedes contarme de la lluvia,
tú que paseas descalza sobre piedras de gelatina,
tú que has mirado a la muerte de frente
y te has reflejado en sus ojos,
tú que aprendes a sobrevivir cuando todas las cartas están echadas,
tú que has sido más tiempo poeta que valiente,
dime:
¿qué opinas de ver el agua surcar la tierra y llenarla de flores?

Me duele ver caer las gotas por la ventana,
desprecian que se dirigen a su fin.

(Quizá es eso,
vivir despacio
y morir rápido.
Que nos dé tiempo
a tejer un camino.)

Una gota se desliza,
otra borra su huella.
Y todas se unen allí,
donde el sonido del mar se hace intangible,
donde la muerte grita demasiado fuerte.