miércoles, 10 de junio de 2020

No me dio tiempo a decir.

                                          "Creo que me perdí    
                                           no sé por qué ni donde.
                                           Tengo nubes en los ojos
                                           y en los recuerdos humo,
                                           tengo los pies rotos
                                           y en la garganta un nudo.
                                           (...)
                                           No me despedí
                                           y lo siento."
                                                         -Sargento de hierro (Morgan)


Gracias por todas las veces que yo no estuve para mí
y tú lo estuviste,
gracias por todas las veces que yo me rendí
y tú no lo hiciste,
gracias por todas las veces que yo no supe qué hacer
y tú lo supiste,
gracias por todas las veces que yo me callé
y tú no lo hiciste,
gracias por todas las veces que yo no confié
y tú si lo hiciste,
gracias por todas las veces que yo lloré
y tú también lo hiciste.

Gracias por llegar a casa,
por imaginar una casa conmigo,
por llevarme a casa,
por introducirme en tu casa,
por serla.

Gracias por la valentía,
el arrojo, 
la decisión,
la locura.

Gracias por todas las veces que necesitaba un abrazo
y lo sabías,
gracias por todas las veces que necesitaba estar sola
y lo sabías,
gracias por todas las veces que necesitaba estar contigo
y lo sabías,
gracias por todas las veces que necesitaba que me entendieras
y lo sabías.

Gracias por no dar marcha atrás,
por no tener miedo,
por no derrumbarte,
por no exigirme.

Y lo siento,
por todo que debí haber hecho,
y no pude.

martes, 10 de marzo de 2020

Cicatriz por primera intención

                                                   "Puedo adentrarte de lleno en mi vida,
                                                    acariciarte y quedarme dormida,
                                                    sentirme dueña del mundo en tus brazos,
                                                    desconectar y encenderte la prisa,
                                                    reconocer que me quedo en tus ojos perdida."
                                                                                 -Vanesa Martín

Qué fácil fue hacer como si nada,
como si simplemente te hubiese llevado la marea,
como si las olas hubieran borrado tu nombre de la arena,
como si te hubieses quedado con las piedras en el fondo del mar.

Qué fácil fue conocer otros lugares,
conocer otros secretos,
otras risas,
otras formas de mirar a los ojos.

Qué fácil fue pasar los días
en la anhedonia del que espera
sin más
a que pasen.

Que fácil fue no hablar de ti,
no fijarme en todas las cosas de mi habitación,
no fijarme en el punto negro que pegué en la pared
el día que te fuiste.

Qué fácil fue no asumir que te habías ido
que ya mi hombro no te haría de almohada,
que ya no volvería a escribirte,
que ya nunca lo haría igual.

Qué fácil fue no preocuparme por mí,
aun sabiendo que ya tú no lo harías,
qué fácil la carga a los hombros del dolor
aun sabiendo que tú también la llevarías.

Y un día, te paras.
Respiras.
"Se ha ido".

Y ahora,
que escuece,
parece que empieza a sanar.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

A patadas.

                            “It’s not simple to say
                      that most days I don’t recognize me.”




A veces, 
llevamos el cuerpo como una jaula, 
una jaula oxidada que te da miedo tocar y abrir,
una jaula deformada por todo lo que lleva dentro,
a presión,
pidiendo que se le formen poros para que deje de doler. 

Pero no, 
el problema no es la jaula, 
porque la jaula depende de quién la cuida, 
y de quién vive en ella. 

Si la limpias todos los días, 
si la abres para que vuele el interior 
o la mimas desde fuera,
dejará de oler a rancio.

Pero, 
con qué fuerza 
inexistente, 
escondida, 
débil, 
escurridiza, 
incapaz, 
su interior es capaz de levantarse y abrir la puerta,

o, al menos, 

sonreírle.

domingo, 18 de agosto de 2019

No sé.

                     "Qué hacemos de los dos ahora
                      que ya me quiero un poco,
                      que me moja el mar del sur los pies,
                      me moja y no estoy solo."

                                   -Andrés Suarez


No sé si sigues aquí o solo ha sido el viento. Si la brisa ha tirado mi pañuelo al suelo, si ha sido tu aliento el que ha empañado los cristales. 

Solo respiro silencio. 

He buscado en todos los rincones que habitan en mí, y ya no sé si sigues brillando como cuando te veía encima de mis trofeos, cuando todas las nubes tenían forma de mar inalcanzable, cuando te recordaba estrella, aunque tú aun vivías.

Pero no,

ya no sé si serás tú quien recoja mi abrigo cuando caiga, quien me espere en las estaciones que nunca pise, quien recicle mi mente hacia un sitio más abierto.
-Dónde estás. Dónde te dije que estuvieras-.
No te siento latir, no siento tu respiración aquí cerca, no siento tu voz, ni tu despertar temprano. No siento tus defectos, ni tus maneras, no siento nada que no sea pena,
porque no sé donde estás,
aunque sé dónde estás.

Pero no,

porque no te encuentro, no sé si te quiero fuera o te quiero dentro, no sé si me esperas o te espero.
Y en esta encrucijada te busco desde lejos,
tan lejos que te confundo con el polvo.

domingo, 14 de julio de 2019

Minipimer

          “Sin quererlo cultivamos la soledad como a una planta,
            encerrarte en casa es darle calor y llorar es regarla.”
                                                       -Xhelazz

Somos a lo que volvemos 
cuando no sabemos
dónde estamos.
Llorar es triste,
pero no hacerlo,
desgarra.

La tristeza es la herida
de la víctima,
la duda,
el arma del asesino.

Soy todas esas personas asustadas,
soy la sangre y la sal,
soy el homicidio imprudente,
soy el vértigo y el límite,
soy la lucha entre la inconsciencia y el perdón.

Soy todos los ingredientes
que destrozan las aspas
de la Minipimer.


sábado, 6 de julio de 2019

El barro de mis zapatos.

                               “Sé que hay cosas que me digo 
                                 que no tienen que pasar, 
                                 se despiertan del olvido,
                                 vuelven pa’ hacerme llorar.”

                                                    - Natalia Lacunza


Todos los caminos terminan en mí,
y es que,
soy la señal que divide las decisiones
que ayer no tomé,
que pasaron por delante
-o por encima-,
y es que soy todas las palabras
que nunca digo,
las que acarician el miedo
y se marchan hacia dentro,
y me ahogan en un vacío
que nadie oye.

Todos los caminos empiezan en mí,
y es que,
soy la guía de los pensamientos de las aves,
los cuervos de los ojos,
las entrañas de los ojos,
el grito de los ojos.
Soy la llave de lo que nunca abro
por lo que me espera
detrás.
Soy la pena y la nostalgia
del libro que se cierra,
del niño que espera jugar.
Soy todas las despedidas
que empiezan por mi nombre,
y las que acaban en un pero,
pero soy.

Soy todas las personas que caminan en mí,
soy sus zapatos llenos de barro.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Ojalá te quedes.

                                                   “Todo parece apuntar a ti,
                                                     pero si disparan:
                                                    yo me pondré delante.”
                                                                     -Irene X


Ojalá que nunca eche de menos tu risa.

Ojalá que nunca llegue el invierno
arrasando con todos los rechinar de dientes,
que no rebose la humedad en los coches
ni vea nevar en Sevilla por la tele.

Ojalá no funcionen los timbres
que llamen a no verte,
ni hagan cola las abejas para
una reina que se ha ido.

Ojalá la felicidad siempre dependa
de ti y de mí,
que no se levanten muros que
aguarden tempestades.

Ojalá resuciten las mariposas muertas,
y te conozcan,
y crezcan las larvas,
y les vuelvan a salir alas.

Ojalá que todo lo que deba saber del amor
sea esto,
y que no se manche,
y que no duela,
y que nunca llores.

Ojalá nunca tengamos nada
y con eso nos sobre.