domingo, 14 de febrero de 2016

V

                                                               -                          -
                                                                 .                       .
                                                                  .                     .
                                                                   .                   .
                                                                    .                 .
                                                                     .               .
                                                                      .             .
                                                                       .           .
                                                                        .         .
                                                                         .       .
                                                                          .     .
                                                                           .   .
                                                                            . .
                                                                             .
                                                               
                                                                   Hemos ganado.

Hemos ganado
porque ya no importa.
No nos interesa el dolor ajeno,
nos importa una puta mierda
quién sea millonario
y quién refugiado,
quién empleado
y quién desahuciado.

No nos interesa
quién ha perdido a sus hijos en la guerra,
quién ha ganado un arma que nunca ha querido usar,
quién ha usado la religión para matar a otros,
quién ha dejado morir sus ideales para sobrevivir.

Hemos ganado
porque no nos duele.
No nos desgarra el alma la corrupción,
ni el número de personas en paro,
ni la cantidad de mujeres ASESINADAS por sus maridos,
ni el descaro de la monarquía,
ni el maltrato animal.

No nos duelen
los casos de desnutrición de los países pobres,
los pueblos arrasados por huracanes, tsunamis o terremotos,
los inocentes que mueren en la guerra de los que se creen, por pelear,
más valientes,
los que no tuvieron culpa de las bombas de Nagasaki e Hiroshima
pero aún pagan las consecuencias,
las vidas perdidas porque no hay ayudas para investigar en sanidad.

Hemos ganado
porque vemos lógico que de diez noticias,
once sean malas.
Vemos lógico
los precios de los supermercados,
que manipulen nuestra comida y aumenten la incidencia de cáncer,
que una chica tenga más posibilidad de entrar en una discoteca
cuanta menos ropa lleve,
que tu abuelo le pegase a tu abuela,
que tu padre le pegue a tu madre,
que tú te suicides.

Vemos lógica
la falta de educación hacia quién intenta dártela,
la falta de comunicación en las familias,
la falta de gratitud, de tolerancia, de respeto.

Hemos ganado
porque nos parece justo
que un futbolista gane más que un médico,
que la vida sea un programa de televisión
en el que se censura lo que no les interesa,
que no podamos soñar
porque siempre están pisándonos la ilusión.

Nos parece justo
que un pobre robe para sus hijos y vaya a la cárcel,
que un político robe a su pueblo y no sea condenado,
que un bebé nazca llorando, crezca llorando y muera llorando,
porque no tenía medios para vivir.

Quizás,
no hemos ganado.


lunes, 8 de febrero de 2016

El final.

Vuelves a florecer
porque lo único
que nos separa de la muerte,
es la vida.

Porque morir NO duele.

Lo que incendia la piel
son las ausencias.
No volver a reír,
no sentir jamás un abrazo,
no volver a ver a ningún familiar
ni oler tu plato favorito.

Lo que cala los huesos
es saber que es un adiós
del que no te podrás arrepentir mañana.

Porque morir LES duele.

A ellos,
a los de siempre.

Lo que les incendia la piel,
es tu ausencia.
No volver a verte reír,
no sentirte de nuevo en un abrazo,
no volver a verte en una comida familiar
ni hacerte tu plato favorito.

Lo que les cala los huesos
es saber que es un adiós,
del que se arrepentirán el resto de su vida.

Porque morir NO es lo que da miedo,
sino saber que NUNCA volverás
a sentirte vivo.

sábado, 23 de enero de 2016

Rotura temporal.

Juega a que eres libre.
A que el viento mece tu sonrisa
e ilumina con oscuridad tu soledad.

Juega a que eres libre.
Libro.
Libra.

Juega a que eres libre.
Para dejar que el café te tome,
que la corriente te suelte
en algún lugar que desconozcas.

Juega a que eres libre.
Machaca con actitud tus frustraciones.
Sé tú mismo.
Aprende a no ser otro.
Corrige tus vaivenes.
O no lo hagas,
si son parte de ti.

Juega a que eres libre.
Eres playa,
temporal,
verano,
música,
corazón,
vida.

Juega a que eres libre.
Toca tu pecho,
toca tu espalda,
toca tu vientre,
y acarícialos.

Juega a que eres libre.
A que te entiendes,
a que te entienden,
a que no hace falta que lo hagan.

Juega a que eres libre.
Convierte el juego en tu alfombra,
pasea por ella,
conócela.

Juega a que eres libre.
Azar,
veneno,
suerte,
maldad.

Juega a que eres libre.
Toca la línea
y sobrepásala.

No juegues a que eres libre,
selo.

jueves, 14 de enero de 2016

Mamá pato.

Seguimos la corriente con más decisión
que el agua de un río.
Nos venden el mar como libertad
y no como el destino de toda mierda.
Creemos que un pájaro puede volar con cadenas
porque no sabemos lo que realmente significa volar.

Que te alarguen la cuerda
no significa que seas libre.

Todo es un cuento,
una pantomima,
una fábula,
donde la moraleja
es la queja del que pide igualdad.

Estamos condicionados por millones de estereotipos,
de tipos que no tienen nada en común.

Nos han impuesto cómo crecer,
cómo sentir,
cómo pensar...

Basta.

       Basta.

                    Basta.

Somos. No pueden quitarnos eso.

martes, 29 de diciembre de 2015

Nadie está en mi mente.

A veces,
cuando pienso que no puedo caer más bajo,
te recuerdo.

Te recuerdo desangrándote el corazón,
llenándote de gasolina el pecho,
inundándote de alcohol los pulmones,
a la espera de alguna chispa
que te hiciese estallar.

Te recuerdo atándome a la cama
cuando estabas sonámbula.
Me recuerdo cortándome los nudos con un cuchillo
incapaz de diferenciar entre cuerda y muñeca.

Te recuerdo abril
porque es un mes perfecto
para que me lluevas.

Te recuerdo abrazo
por ser responsable del agujero de la capa de ozono.

Te recuerdo poesía
porque a veces la leías
y no era capaz de escuchar lo que decías.

Te recuerdo ola
porque, aunque siempre estabas rota,
volvías.

Te recuerdo calambre,
náusea,
fiebre,
vértigo,
dolor,
delirio.

A veces,
cuando pienso que no puedo caer más bajo,
te olvido.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Ángel.

Tengo una bala apoyada en el pecho,
muchos telediarios a la espalda
y unas cadenas terriblemente grandes en las piernas.

El día que quiera volar,
voy a tener que arrastrarme por el suelo
y, de paso, barrer toda esta mierda.

Espero haber aprendido
que uno entre dos será siempre la mitad
-ya sean números, problemas o personas-,
que nadie debe ser un objetivo,
y si se ha sentido así,
has perdido el tiempo,
que la mentira siempre sale a la luz
y cada vez tengo más bombillas,
y que hay arte incluso en el desastre.

El día que aprenda a volar
dejará de tener sentido este poema,
y se acabarán las guerras,
y la paloma de la paz,
será negra.

Espero haber desaprendido
que pueden brindarse segundas, terceras y cuartas oportunidades,
que todo esfuerzo tiene igual recompensa,
que si no eres el mejor, no eres nadie,
y que siempre merece la pena luchar por alguien
-incluso cuando no le importas-.

El día que vuele,
voy a levantar los pies por encima de mi cabeza
y voy a pisármela.
A ver si así aprendo ya
que sólo yo puedo hacerlo.

Estoy volando.

Empiezo a dejar abajo este año de mierda.

Adiós, hijo de puta.

Con amor,
un ángel.

sábado, 5 de diciembre de 2015

No se busca.

"Y al nacer el día y vestirme puede que sea mi vida la que no abroche." -ZPU.

No encuentro la salida del laberinto.

He usado palabras encadenadas por rutina,
he golpeado mi desastre haciéndolo puzzle
y ahora no sé si soy más pieza o calendario.

No encuentro las llaves.

Será que mi mente avanza demente,
deambulando por los lugares de las avispas,
con los ojos tan hinchados que lo oye todo.

No encuentro mi recuerdo.

Estoy segura de nada
y el que no sabe nada se ahoga,
ya sea pasado,
rincón
u olvido.

No me encuentro.

Y tampoco me estoy buscando.

Así llegan las mejores cosas.