jueves, 16 de marzo de 2017

Quiérete mucho.

                 "Maldito espejo lleno de matices."
                                           -Piezas.
Me veo dibujada
en un papel arrugado
que han tirado al suelo.
Le doy patadas
sin mancharme los zapatos,
aunque llevo betún en el bolso,
por si acaso.

Me canso de dar patadas.
Lo piso.
Me agacho para recogerlo.
Me detengo.
Recuerdo que tenía que hacer algo.

Sí,
tenía que ir al super.

Me alejo.

Alguien se acerca al papel.
Lo recoge.
Lo despliega.
Lo observa.
Lo besa.

Y grita:
¡Vaya estúpido el que haya ensuciado
esta obra de arte!

jueves, 19 de enero de 2017

Los payasos de mi cama.

                                       "Quiero bajar de la cruz."
                                                       Kase O

Oigo a tanta gente reir a mi alrededor que me produce lástima. Caen mis lágrimas al ritmo de ja, ja, ja. No cesan, no dejan de reirse en mi cabeza, quizás es por mí, porque me da pena. Lo escribo.

Ahora todos son payasos, y rien, y rien, y hacen reir. Yo me callo, soy un silencio que llora. Me preguntan si estoy triste, como si se le pudiesen quitar los colores al arcoiris. Yo respondo que no estoy triste, que son ellos los que rien demasiado. Lo escribo.

De repente, un folio. Se posa delante de mi cara, llevan razón. Unas letras grandes y negras:

Escribes para no matarte.

Y un sello:

Un arcoiris en blanco y negro.

domingo, 15 de enero de 2017

Superdotada emocional fracasada.

            "Todos los días son el día más triste de mi vida."
                                             Irene X

Estoy cambiando tan rápidamente. Lo siento.

Lo siento en la música que escucho, ahora duele de forma diferente, como ese momento en que te rompes algo, esa fracción de segundo en la que no duele nada porque duele todo.

Lo siento en el aire que respiro, entrecortado, sigiloso, revuelto, desbocado. Me recuerda a un niño apunto de dar su primer beso.

Lo siento en mis facciones, menos arrugadas que antes, más infelices. En mis pies, más hinchados, menos agrietados. En mi cuerpo, más golpeado, menos deseado.

Lo siento en mi voz, muerta por una calada que no he dado, como ese envoltorio de caramelo que te encuentras en la calle y está vacío.

Lo siento en mi alrededor. Cada vez más ausente, más solo, más desagradable, más callado, más egoísta, más borde, yo, claro, mi alrededor ni siquiera se da cuenta de que existo.

Lo siento en la paz que no me reconforta, en la espada que no me atraviesa la boca, en el lecho que no he construído, en la avispa que no se posa en mi nariz.

Lo siento, pero, sobre todo, lo siento por mí.

viernes, 13 de enero de 2017

Serpiente.

                                "Cuando notas que hasta la lluvia
                                  te esquiva al andar."
                                                         Kaze
Voy haciendo eses,
y no es culpa
del alcohol ni
de las vueltas que daba de niña.

Voy haciendo eses:
S.(O).S.
Socorro es lo que grito
cuando sé que nadie puede oirme,
cuando hay luna llena
y ahuyento a mis lobos.

Voy haciendo eses:
Ssssss(hhhh).
Silencio es lo que pido
cuando no dejo de oirme,
cuando empieza a sonar mi canción favorita,
esa
que ensuciaron otros.

Voy haciendo eses
porque ahora soy
una serpiente,
de sangre fría,
colmillos largos,
ojos amarillos
y veneno.

Oh, cómo me gusta el veneno.

Ese que produce tal dolor
que acaban arrancándose la piel
a tiras,
ese que penetra haciendo azules sus arterias.
Y los gritos...

Oh, cómo me gustan los gritos.

Aunque sean míos.

sábado, 7 de enero de 2017

Arañazos.

                                "Como ese trocito de piel
                                 que nadie se da cuenta
                                 de que se lleva."
                                                         Irene X

Puedo sentir el dolor
en un cuerpo parecido a éste,
que no es éste,
ni será aquel,
aunque sea éste.

Todas las canciones tienen letra,
y así no puedo concentrarme en la música.

Lo que separa este cuerpo
de todas las canciones, 
son las veces que me he quedado callada
cuando me han herido,
son las veces que me he quedado callada
mientras lloraba.

Por lo demás,
todo lo que queda de mí
son historias,
nada de sentido al recordarlas
y náuseas para fabricar otras.

Sólo quedan las marcas,
cicatrices,
arañazos,
de un pasado que se hizo
la canción más triste del mundo
y que enseñó al presente
a empuñar el arma
que ha dejado mi vida sorda,
y mi futuro,
silenciado.

martes, 6 de diciembre de 2016

Mi nombre.

                           "En verdad, quien no vive nunca a tiempo,
                           ¿cómo va a morir a tiempo?
                        ¡Ojalá no hubiera nacido jamás!
                         Esto es lo que aconsejo a los superfluos."
                                              -Nietzsche.

No quiero nada que lleve mi nombre. No quiero un ropero que no tenga perchas ni un tigre blanco que no sepa saltar por aros de fuego. No quiero subir la montaña si luego tengo que bajarla a golpes, ni tropezarme si no voy a caer de pie.

No quiero nada que lleve mi nombre. No quiero enfermar si sé que voy a morir, ni llorar si no me ahogo en mis lágrimas. No quiero asumir que la belleza del paisaje no es suyo, ni que la paz empieza cuando la guerra acaba.

No quiero nada que lleve mi nombre. No quiero que la realidad supere a la ficción. No quiero no saber distinguir ambas.

No quiero que nada lleve mi nombre. No quiero los cadáveres sin gusanos, ni los perros sin garrapatas. No quiero coches sin barro, ni sueños sin alarma. No quiero otro dulce que no se llame fracaso ni otra magia que la de reconocerme.

No quiero nada que lleve mi nombre. No quiero la familia, ni los estudios, ni los amigos, ni los enemigos, ni las casas, ni los coches, ni el sol, ni la luna, ni las estrellas, ni la vida. No quiero merecerlas.

No quiero que nada lleve mi nombre. No quiero no saber la diferencia entre lo que vivo y lo que sueño, ni entre lo que pienso y lo que ocurre. No quiero no saber diferenciar entre lo físico y lo emocional, ni entre lo que me debe hacer reir y lo que me debe hacer llorar. No quiero asustarme. No quiero reconocer la locura cuando la veo. No quiero verla dentro.

No quiero nada que lleve mi nombre y, sin embargo,

lo lleva.

martes, 29 de noviembre de 2016

No siempre la x tiene que ver con el porno.

                              "Tú no sabes cuanto duele la distancia,
                               porque tú nunca has estado sin ti."
                                          - Mónica Gae

Ojalá algún día lejano
nos crucemos en una estación.
Y tú no seas tú,
ni yo sea yo.

Ojalá nuestras manos se toquen
y un recuerdo aparezca
como un aparte
que te lleve a otra vida,
ya conocida,
como una reencarnación
de momentos que no fueron posibles
y un adiós que se quedó
más en el pecho
que en las palabras.

Ojalá te gires
y me mires como a una extraña,
y cierres los ojos,
y suspires,
pensando en cómo fueron
los tiempos pasados.
Y entonces,
te suene familiar mi boca,
mis mejillas, mis ojos,
mi sonrisa.

Y te quedes ahí,
quieta,
pensando en todas esas manos
que te tocaron después,
todas esas miradas que te atravesaron el pecho,
-pero no el corazón-
y sepas que yo también
sé quién eres,
que has estado todas las noches
en mis sueños.

Aunque ya no seas tú,
ni yo sea yo.

Ojalá nunca pensaras
que no te quise,
que no te maltratases pensando
que no quise,
porque quise y no pude
e imaginé volver a encontrarte
justo como ahora,
a los años,
con otro trabajo, otros amigos,
las mismas manos,
y cruzarnos en algún lugar como éste
que no nos recordara,
pasar por tu lado
y sentir que yo estuve ahí,
apretando tu mano,
todo el tiempo.

Y ojalá entonces pueda,
justo porque tú ya no seas tú,
y yo tampoco sea yo.