lunes, 3 de noviembre de 2014

Náufrago.

Qué fácil escribir
cuando las palabras sobran,
cuando mirarte se hace
constante
en este mundo lleno de paisajes
no más bellos que el océano
de tus ojos,
en el que soy náufrago.

Haré una balsa
con los pequeños detalles
que me haces,
y la sostendré con el mástil
de la confianza.

Así,
surcaré los siete mares
que tienen tus manos
y volveré a casa
-tu boca-
a dormir,
hasta que mañana
me despierte y 
vuelva
a
mirarte.

La trampa.

Se hace de noche,
las luces de la ciudad
se encienden
como se enciende el alma
de los poetas.

Suenan sirenas,
parecen urgencias,
-como si pudiese haber
algo más urgente que verte-
y la noche se posee 
de la prisa del tiempo.

(Parece ser
que lo urgente no deja
tiempo a lo importante,
menos mal que tú
eres tiempo)

Los coches circulan más rápido
de lo que pueden pensar
hacia donde,
yo,
desde la ventana de la habitación
los observo,
pensando en 
si se detendrán alguna vez
a contemplar el mundo.

Mis oídos ven la trampa
que la vida nos ha obligado 
a aprender.

Pero los poetas mantendremos
la esperanza
siempre que, en la acera de enfrente,
ellas se sigan besando.

domingo, 26 de octubre de 2014

Vecino de dormitorio.

"Sana sanita
culito de rana
si no se cura hoy
se curará mañana".
Así hemos remediado siempre
lo que hoy parece ser más doloroso.

Compartes baño,
leche,
daño,
y, de repente,
ya no somos dos mitades,
las horas jugando en el parque
se convierten en minutos vacíos,
conocidos desconociéndose, 
lenguas mudas,
relojes en paro.


que has sido mi fiel compañero,
guardián de pesadillas,
invitado de honor a mis cumpleaños,
digno adversario de cariño,
herido leve en juegos,
esos que acababan con llantos 
y una excusa que nos salvaba
del castigo.


confidente en noches de verano,
guerrero en el patio del colegio,
competidor nato para conseguir
los mejores regalos de reyes
aunque yo ya sabía que el mejor regalo
no era qué
sino quién
los abría a mi lado.

No te vayas.

¿Quién eres? 
¿Recuerdas ahora
quién fuiste?

No te dejes engañar por ti,
vecino de dormitorio,
eres más de lo que nadie
será jamás.

lunes, 13 de octubre de 2014

Echarte de menos.

Echarte de menos
como quien espera
el último trozo del pastel,
como quien huye de sí mismo
para encontrarse.

Echarte de menos
echar(te) agua 
a las flores,
regar la nostalgia
para que crezcan
mis ganas de verte
y tenerte delante
sabiendo que jamás
volverás a irte.

Echarte, de menos,
de allí,
de la infelicidad,
de la soledad,
del sofá
a mi cama,
para pasar la noche
y quedarnos
hasta apagar 
la alarma.

Echarte de menos,
siempre
(que no estás).

viernes, 26 de septiembre de 2014

12x2.

Una.
Absenta para olvidar.
Dos.
Recuerdos de aquellos años
que entrecruzaron vidas.
Tres.
La noche resiste 
a nuestro encuentro.
Cuatro.
Sábanas se hacen hogar
con ocupas dentro.
Cinco.
Confidencias.
Seis.
El sueño se apodera del frío
que recorre la habitación.
Siete. 
Sueño que la estoy besando,
la beso.
Ocho.
La madrugada se hace café
mientras me mira.
Nueve.
Desvivimos con ojeras el día.
Diez.
El balcón incitaba a querer(nos)
sobrevolar la ciudad.
Once.
Llueve,
será mejor quedarse en casa.
Doce.
Acércame la manta
o abrázame.

Repitamos el ciclo,
doce por dos,
dos amaneceres,
dos personas,
veinticuatro (horas).

sábado, 20 de septiembre de 2014

Por ser musa.

Por ser musa 
yo te invento,
te moldeo a mi forma
y te tiento,
te tomo como libre
y te siento.

Por ser musa
canciones son frases tuyas,
obras son tus diálogos
y amor
amor es ser musa,
sin quererlo.

Por ser musa
yo te escribo,
te pinto,
como nubes en el cielo
que adoptan su forma.
Y te las inventas,
esperando el milagro 
de que alguien
las entienda.

Mi musa
la que colorea de luces el día
la que llora si los pájaros no vuelan.

Mi musa.

Mía. Y del viento.

domingo, 7 de septiembre de 2014

El fracaso.

Para volar
solo hace falta
no tener miedo.
Para sentir
solo hace falta
volar.
Para vivir
solo hace falta
sentir,
no pensar,
no entender,
no esperar.

La decepción viene así,
en pequeñas dosis,
ya sea con uno,
con otro,
o con ambos.
Esperar de más
donde hay menos,
algo así es el
fracaso
y es necesario
no tener miedo
para sacar las alas
y volar
para vivir
en las profundidades
del sentimiento.

Entenderlo
siempre
fue
hacerlo

libre.